martes, 29 de abril de 2014

"Everyday Robots", el viaje interior de Damon Albarn




Cada vez que Damon Albarn anuncia  que ha grabado un disco en solitario, la gente espera que sea como los de Blur o Gorillaz, pero sin Blur ni Gorillaz. Albarn nunca cumple con tales esperanzas y eso le honra. Su curiosidad por explorar otras áreas musicales y hacerlo de modo alejados a lo convencional le lleva a asumir riesgos que no siempre son fáciles de digerir. Everyday Robots concilia ambas posibilidades, la de hacer canciones para recordar y desear volver a escuchar con auténtica necesidad, y la de darles forma con una producción ajena a lo que se supone que tiene que gustarle a la masa.




Para Richard Russell, coproductor del disco, este cierra una trilogía que comenzó con el último disco de estudio de Gil Scott-Heron y que continuó con The Bravest Man In The World de Bobby Womack. Un concepto que se explica sobre todo por el carácter introspectivo de los tres álbumes y que tiene su anclaje más claro en el de Womack, que Albarn coprodujo. Cuando David Bowie grabó Low creó una norma no escrita hasta entonces para los músicos de rock, que alentaba a transformar una crisis en una obra confesional y convertirla en un rompecabezas sonoro en el que no todas las piezas tienen necesariamente que dar una imagen nítida o feliz  al encajar. Everyday Robots es así, un disco en el que las canciones tienen arreglos atípicos, como el hip hop hecho con sección de cuerdas de “Everyday Robots”. Es un disco taciturno que recuerda mucho al tono de The Good The Bad & The Queen, con reflexiones sobre el pasado y el presente.




Alguien ha comparado ya este viaje como una especie de Odisea trasladada al formato de álbum pop, un recorrido con reflexiones sobre la tecnología y sus efectos en las relaciones humanas, con paradas en capítulos escabrosos (el inevitablemente publicitado comentario sobre la heroína en los días de Blur que aparece en “You And Me”), vestida siempre con una melancolía que Russell potenció al máximo en el estudio. Tan solo “Mr Tembo”, una canción pop sobre un elefantito enfermo, es lo más aproximado a un single al uso, y en cierto modo, casi desentona en el álbum. Porque Everyday Robots saca partido de aquello que Bowie hizo con Low y de lo que Albarn ha tomado cuidadosa nota, tanto que hasta aparece Brian Eno en el redentor tema de cierre. Expresarse creativamente en una época de crisis puede ser muy útil.  También puede acabar ofreciendo álbumes tan consistentes y emotivos como este.

domingo, 27 de abril de 2014

Podcast: Canciones y hoteles



Los hoteles son lugares llenos de enigmas porque no son el hogar de nadie, pero ofrecen amparo a cientos de extraños. Una habitación de hotel ofrece un anonimato que la propia casa es imposible que nos de. Cada habitación es el escenario de una continúa renovación de historias, del paso de diferentes personajes, el marco para muchas más situaciones de las que podemos imaginar. Esta es una idea que me fascina, así que he buscado canciones que hablen de hoteles para un programa de Nada Especial. Esperaba algo más de morbo, pero en lo referente a esta cuestión me temo que la música pop no es tan rica como el cine. Casi todas las que he encontrado hablan de melancolía por los recuerdos de un amor sublimado en un cuarto de alquiler. “Heartbreak Hotel” siempre será la campeona en ese terreno.


Tindersticks. Foto: Christophe Agou

Tindersticks tienen una canción que habla de relaciones ocultas en habitaciones alquiladas. Cualquier cosa de la que hablen Tindersticks merece la pena ser escuchada aunque la hayamos oído antes mil veces porque ellos nos la contarán con una perspectiva distinta. Richard Hawley tiene unos bonitos versos respecto al refugio que dan los cuartos de hotel a los amantes, versos que forman parte de una de sus solemnes baladas.




En cuanto al hotel como hervidero de otro tipo de pasiones, no podía olvidar al Hotel Chelsea. Pero esto planteaba la disyuntiva de elegir entre la canción de Leonard Cohen o la que Nico le canta a algunas de las chicas de la Factory. Elegí la segunda porque además está escrita por Lou Reed. Los programas de radio de Nada Especial solo duran 30 minutos. En este podcast hay pocas canciones porque las que elegí son largas. Debería empezar a pensar en ampliarlos a 60.


Puedes escuchar el podcast de Canciones y Hoteles aquí

jueves, 24 de abril de 2014

Hablando con Boy George




El 1 de marzo realicé una entrevista telefónica con Boy George, que sirvió de base para un artículo publicado en la web de El País. Esta es la transcripción corregida y editada de la conversación completa.

Hace unos días ejerciste como dj, pero hace mucho tiempo que no actúas en directo en España.
En los últimos años lo más cerca que he estado de actuar en España ha sido en Ibiza. He hecho alguna actuación en el pasado, pero no es un país en el que me haya prodigado mucho con los directos. Es una situación extraña. Los últimos dos años he estado en Ibiza, quizá eso haga que me llamen más. Pero la otra noche en Barcelona fue fantástica. Me encantan los españoles, especialmente las mujeres. La gente en España es muy especial. Me encantaría actuar allí. Estoy a punto de empezar gira por Inglaterra y luego otra por Norteamérica, pero me encantaría ir a dar algunos conciertos. Tengo una banda estupenda, sería maravilloso llevarlos.

¿El título del disco es una declaración de principios sobre quién eres realmente?
No creo que fuese capaz de hacer eso. No es posible cambiar completamente la percepción que la gente tiene de mí.  Sé lo que piensan, es una opinión muy variada. Mi núcleo de fans entiende perfectamente quién soy y están en sintonía conmigo. Luego hay  gente que tiene un concepto más distorsionado de lo que soy. Una cosa que digo cuando viajo por el mundo, es que tener esta reputación al final acaba jugando a mi favor porque se espera que sea un ser horrendo, esperan de mí lo peor y luego me conocen y se sorprenden gratamente. Es gracioso.  Esperan que sea alguien horrible, y luego ven que no es así.

¿Crees que tu personaje acaba eclipsando la música que haces?
Se me ha acusado de eso en los últimos años, pero he vendido millones de discos así que no puede ser del todo cierto. Pero tampoco puedo culpar a nadie si ocurre eso excepto a mí mismo. No es culpa del público que haya una percepción distorsionada de lo que hago, solamente es culpa mía. Creo que ahora mismo estoy trabajando duro para cambiar eso y ser un entretenedor. Ahora disfruto con lo que hago y creo que eso se refleja en mi trabajo, tanto si ejerzo como dj o actúo en directo. Hay una  pasión renovada en lo que hago. Ahora tengo la oportunidad de cambiar la imagen que otras personas tenían de mí.

En “King Of Everything” parece como si estuvieras pidiendo perdón por los errores cometidos en el pasado.
Me parece que una manera muy periodística de ver esa canción. Es la típica pregunta lanzada en busca de un titular ¿no? La canción es sobre la fragilidad humana. Como decía mi madre, es humano equivocarse en cualquier cosa, todo el que esté expuesto al ojo público lo hace. Cuando todo el mundo sabe lo que haces y conoces tus errores y te conviertes en una especie de debate público. Pero la gente anónima también se equivoca. Hay personas que lo han pasado muchísimo peor que yo y nadie se ha enterado. Así que esta es una canción sobre mí, sobre ti, sobre cualquiera de nosotros.




¿De qué habla “My God”?
Es una celebración de la fe. En cierto modo, dios y un amante acaban siendo cosas muy parecidas porque requieren que creas en ellos. La canción me la inspiró una cosa que me ocurrió en Nueva York. Estaba en un bar y un tipo se me acercó y me tendió un panfleto sobre Jesús. Le pregunté por qué me lo estaba dando sin saber cuáles son mis creencias. Estaba presuponiendo muchas cosas. Años después todavía lo recordaba y decidí convertir el hecho en una canción. Básicamente lo que digo es que, cuando alguien te pregunta si crees en dios lo que realmente te está preguntando es si crees en su dios. Si crees en lo mismo que ellos. Por eso es tan complicado mantener una conversación fluida sobre la fe, la gente es muy rígida con esto. La canción viene a decir que si crees en dios realmente, deberías reflejarlo en tus actos y comportarte de otro modo. Si tienes a dios en tu corazón deberías estar feliz, ser un individuo adorable.

¿Es importante la espiritualidad para ti?
Creo que es importante para todo el mundo. Es algo que forma parte de nuestro mundo, no puedes ignorarlo aunque solo sea por la cantidad de conflictos basados en la religión que hay en el mundo. Es algo de lo que no puedes sustraerte incluso si rechazas las religiones. Yo creo en el budismo, que implica hacerte responsable de todo aquello que haces. Los budistas creemos que todo lo que dices, todo lo que haces, lo que cantas, importa. Toda acción tiene sus consecuencias. Es más una filosofía que una religión, te exige que hagas algo respecto a tu vida y las decisiones que tomas. En ese sentido es muy diferente a otras religiones.

¿Por eso volviste a abrazarlo?
El motivo es que me sentía mucho más calmado.  Las prácticas religiosas son difíciles de llevar a cabo si tu mente va a mil. El budismo requiere calma para que poder apreciar lo que ofrece. Con los años me he calmado, me he vuelto más reflexivo y ahora el budismo encaja mucho mejor en mi vida.

Volviendo a “My God”, es muy rockera.
Hace 18 años hice un disco llamado Cheapness And Beauty que era como mi disco glam,  así que no es algo nuevo. “My God” no es la única canción con guitarras, hay bastante de eso en el álbum, no es un disco domesticado. Creo que saca ese lado mío que deja entrever la influencia de Bowie. A medida que te haces mayor tiendes a reflejar más de dónde vienes, y te preocupa menos lo que digan los demás. No me planteo competir con los artistas pop de ahora mismo, no intento hacer un disco que le guste a chicos de 16 años. No es que no crea que lo hago no puede gustarles, pero lo que no siento es la presión por resultar hip, eso ya pasó. No tengo ningún deseo de intentar sonar moderno. Ahora parece que todo el mundo esté haciendo el mismo disco a la vez … Escuchas la radio y dices, dios mío, ¿qué ha sido de la individualidad?



Nunca has dejado de grabar disco, solo que este es el primero que haces a un nivel más comercial y con temas propios. ¿Estabas más cómodo trabajando a un nivel más underground?
Cuando dejé Virgin Records en 1995 no tenía ganas de volver a firmar contrato con otra discográfica. Había llegado a un punto en el que resultaba imposible ser el tipo de artista que quería ser y a la vez estar en una gran compañía, y ese es también el caso de otros artistas de mi generación.  Entonces la escena del acid house explosionó en ese momento y anegó Inglaterra, mientras yo me preguntaba qué hacer a continuación. Era maravilloso, la gente iba a fiestas y empecé a ir a clubes y a pinchar y a hacer música dance. Fue como empezar una nueva carrera. El house me salvó de la mediocridad. Mi faceta como dj me ha permitido no tener que apoyarme en mi pasado, evitar la nostalgia y revivir lo que hice en los 80. La escena house es muy progresiva y no te deja hueco para pensar en nostalgia. Fue una bendición. Todos los artistas solemos entusiasmarnos con lo que acabamos de hacer pero es inevitable que cada tanto tengas que regresar a ese momento que fue tu mayor impacto entre el público. Pero si estás pensando en qué hacer a continuación no te da tiempo a añorar el pasado. A veces la gente me dice: “Gracias por los 80”, me muero  de risa, ni que todo lo que hubiera pasado entonces fuese culpa mía.

En el álbum también has grabado una versión de Yoko Ono
“Death Of Samantha” es muy bonita. Yoko está muy infravalorada como compositora, nadie suele pensar en ella como letrista o como artesana de canciones. Creo que lo es, y esa canción lo refleja. Es mi nueva obsesión [ríe], por eso la menciono en  “Bigger Than War”. La canción es una especie de homenaje a esa actitud de paz y amor que hubo en los 60. Me pareció divertido hacerle un guiño a Yoko. Durante años se la acusó estúpidamente de ser la persona que destruyó a los Beatles. Habiendo formado parte de un grupo que también implosionó puedo asegurarte que cuando esas cosas pasan la culpa es solo del grupo. No creo que ella tuviera nada que ver con la separación de los Beatles. Yoko ha sufrido muchas impertinencias y mucha animosidad pero siempre  ha sido fiel a sí misma. Siempre que piensas en ella sabes qué imagen tiene, es un personaje formidable. Todo el mundo la conoce. Tom Waits dijo hace unos años que si las prostitutas y los monumentos soportan lo suficiente al final son respetados, y creo que es cierto, y que podría incluirme también a mí mismo en esa categoría [ríe]. Sigo trabajando en ello.




Has cantado en una versión de “Make Up”, de Lou Reed, para el último disco de British Electronic Foundation.  ¿Cómo de importante  para ti esa canción?
Todo Transformer, el álbum al que pertenece, es muy importante para mí. La primera vez que escuché “Walk On The Wild Side” me sacudió la cabeza. Me pareció  que tenía una narrativa increíble, hablaba de sexualidad y todas esas cosas que solías asociar con Nueva York y la América que John Waters mostraba en sus películas. Cuando era niño todo lo que sabía de América era a través de Kojak y John Waters. Creía que todos los americanos podían haber salido de una peli de John Waters, y no…  Aunque algunos sí. Lou Reed detestaba ese disco y no le gustaba hablar de él, pero es muy importante. Es gracioso porque todos esos artistas como Reed y Bowie que jugaban con la ambigüedad luego maduraban y se casaban y entonces ya no querían volver a tocar esos temas [ríe]

Cuando Reed murió tuiteaste: “Adiós, Lou. Cambiaste mi vida”. ¿Qué otra gente cambió tu vida siendo adolescente?
Obviamente, Bowie. Y Marc Bolan. También me entusiasmaban artistas más punk como Patti Smith. Pude conocerla al fin en Nueva York el año pasado. Había estado cerca de ella unas 15 veces antes, pero me daba mucho miedo hablar con ella, temía que fuese desagradable conmigo, me muero si llega a pasar algo así. Coincidimos en un restaurante, me acerqué y le dije,: “Hola Patti Smith, soy Boy George”. Me miró y contestó: “¿De verdad Dios mío, eres muy guapo?” No me había visto delgado y con barba. Fue adorable. Y aún hay gente que se sorprende al verme con este aspecto. La última fue Lana del Rey. Estuve con ella en los Brits del pasado año. Es mi estrella pop favorita del momento.




¿Fue la fama y la popularidad algo difícil de sobrellevar en los días de Culture Club?
¿Tú qué crees? [ríe] Es una pregunta que se contesta en sí misma. Cuando empiezas a trabajar en el mundo del espectáculo piensas que todo va a ir bien, que dominarás la situación… Hasta que poco a poco empiezas a perder el control… Justin Bieber, me hace acordarme que yo no era mucho mayor que él cuando triunfé, tenía 20 años. Y en muchos aspectos la presión es mayor ahora, hay más dinero en juego, más de todo, es mayor, mayor, mayor… Y el proceso también se acelera más. Mira a Amy Winehouse, con que qué rapidez se vino abajo, no le dio tiempo a grabar más de dos álbumes, en otros tiempos hubiera podido hacer cuatro o cinco… El proceso es mucho más rápido ahora, todo ocurre muy rápido, ya no hay periodo de incubación, estás o no estás. Y no hay modo de estar lo suficientemente preparado para eso. Es como tener un bebé, no hay libro que te expliqué exactamente qué puedes hacer. Soy muy afortunado de tener una gran familia porque cuando tienes una gran familia siempre hay alguien que se acerca y te dice: “¿Oye, qué estás haciendo?” Eso ha sido una verdadera bendición. Mi familia  es maravillosa. Y mis amigos también.

¿Qué le dirías a Justin Bieber si te pidiera consejo?
Sería lo suficientemente listo como para no abrir la boca porque seguro que pensaría: “ ¿Pero qué dice este viejo tonto? Que se calle la puta boca”. Creo que en la vida las cosas las tienes que aprender por ti mismo. El camino del exceso lleva al palacio del conocimiento, como dijo Blake. Pero no todo el mundo llega al palacio de la sabiduría. Justin es un chico muy guapo, tiene mucho talento, canta, toca instrumentos, pero tiene que aprender a pasar por todo esto.

¿Estabas en Blitz la noche que David Bowie fue a buscar extras para el clip de “Ashes To Ashes”?
Estaba allí, sí, pero no pude acercarme mucho, estaba lleno de impostores gritando, era muy complicado acercarse así que lo dejé estar. También he de reconocer que yo era demasiado cool como para ponerme a ir detrás de nadie. Tenía 18 años . No es que no lo intentara, es que no tuve éxito.


Cuando dijiste aquellas palabras sobre América al recibir el Grammy, ¿cómo reaccionó la gente a tu alrededor?
Todo el mundo flipó. Mi agente de prensa lloraba, hubo amenazas. Y me sorprendió mucho porque yo no le di ninguna importancia fue como una gran broma. No lo dije como una declaración política pero con el tiempo he entendido que fue una declaración muy potente, pero lo cierto es que estaba de broma. La parte buena es que todas las drag queens de América se enamoraron de mí…



¿Cuántas veces te has arrepentido de decir lo que piensas?
Oh dios mío… Lo que más me alucina es que se recuerden declaraciones mías que eran completamente en broma. Como cuando dije que prefería una taza de té al sexo, esa reaparece continuamente. Tengo 52 años y me lo siguen preguntando. Cuanto más imposible sea una declaración, más tiempo te perseguirá. Pero si de verdad dijera lo que pienso, dios mío…

¿Es cierto que tu madre se negó a que estuvieses en Big Brother?
Dios mío, sí. Estaba totalmente en contra. Y tenía razón toda la razón. Solamente me planteé hacerlo porque en ese momento estaba bajo arresto y no podía salir de Inglaterra. Durante cuatro meses fui una especie de prisionero en mi propia casa. Y entonces me propusieron muchísimo dinero por no hacer nada. Pero pienso que hacer ese tipo de programas es como venderte a cambio de un cheeseburger así que me alegro de no haberlo hecho. Cuando apareces en esos programas acabas perdiendo todo el misterio. Si muestras todo al público acabas resultando aburrido, y con los realities pasa igual. De repente descubres alguien a quien admiras contando cuánto le costaron unos calcetines. Hay cosas que nunca deberían hacerse públicas. Cuando estoy en Twitter nunca hablo de cosas personales, opino pero no hablo de mis cosas. Es bueno comunicarse  y muchas veces la gente es muy maja contigo, te felicitan o le envían saludos a tu madre. También es muy fácil quitarse de en medio a quienes te molestan. Antes solía discutir mucho con la gente, ahora no le doy nada de oxígeno, los bloqueo y punto. Si son maleducados, entonces nunca van a ser mis amigos, no tiene sentido tenerlos en tu timeline.

¿Cuándo supiste que habías tocado fondo?

¿Es esa otra pregunta en busca de titular? El viaje para saber quién soy  ha sido bastante lento. Soy muy rápido cuando se trata de ser creativo, pero si se trata de mi desarrollo personal me cuesta mucho llegar a un punto de madurez y dejar de ser autodestructivo. Puede que al final haya crecido para ser quien realmente soy, al fin. Algunas personas espabilan muy jóvenes y otros necesitamos más tiempo. Yo he necesitado 47 años. El 2 de marzo es el día en que empecé a ser otro. Mañana se cumplen 6 años de sobriedad. Es maravilloso. 



martes, 22 de abril de 2014

Hablando con Arto Lindsay





El último álbum como solista de Arto Lindsay apareció hace ya diez años, y aunque es fácil verle en los créditos de los discos de otros músicos, echo de menos un álbum completamente suyo y de canciones. Internet ha alterado tanto la relación que tenemos con la música pop que nunca dejas de asombrarte al ver cómo la perspectiva sobre ciertas figuras se va alterando a medida que tenemos más información sobre ellas. Arto Lindsay entra en ese grupo. Es un auténtico pionero en muchos aspectos, pero creo que su importancia no ha sido aún puesta en valor. Muchas veces me pregunto si David Byrne no se inspiraría en él cuando empezó a transitar hacia los ritmos afroamericanos. Esta entrevista, publicada en 1996 en Tentaciones da pie a pensar en esa y otras cosas que tienen que ver con la importancia de llamarse Arto Lindsay.




Arto Lindsay tiene dos personalidades musicales. Una es ruidosa, típica de la vanguardia neoyorquina; la viene cultivando desde mediados de los setenta con bandas como DNA, trío que desmanteló los esquemas del rock con un estilo cataclísmico, arquetipo del caos eléctrico popularizado años después por Sonic Youth. En cuanto a la otra faceta, es sensual, cálida, consecuencia directa de media vida vivida en Brasil y lleva los cromosomas de la bossa nova.
"Ambas tendencias han convivido de una u otra forma en casi todos mis discos", comenta el guitarrista y cantante, que también ha ejercido como productor de Caetano Veloso, Marisa Monte y Carlinhos Brown y cuya lista de colaboraciones incluye trabajos con Laurie Anderson, Love Of Life Orchestra, Golden Palominos, Don King, John Zorn o Ryuichi Sakamoto. Fue este último quien le retó a hacer "un disco tranquilo, de baladas, para publicarlo en su discográfica. Y yo le entregué O corpo sutil, mi álbum de bossa nova, una obra en la que conseguí aislar mi vena ruidosa y centrarme en mis raíces brasileñas, lo cual no me resultó nada fácil".




Hijo de un misionero, Arto pasó los primeros 20 años de su existencia en el norte de Brasil. "Las influencias estaban ya presentes en mi trabajo en DNA, lo que ocurre es que fue un grupo de vida corta e inexistente fuera de los clubes neoyorquinos". Su obra de estudio se reduce a un single, un maxi y cuatro temas incluidos en el disco colectivo No New York, producido por Eno en 1978, y que forman una discografía tan breve como violenta. "Por lo que muy poca gente sabe que en discos como A Taste Of DNA (1980) se detectan claramente raíces brasileñas". Adscrita en la llamada no wave, junto a bandas como Contortions y Mars, DNA firmaron la defunción definitiva del punk neoyorquino y escribieron el prólogo al noise rock que Swans, Pussy Galore o Sonic Youth instauraron a mediados de los ochenta sin que -todo hay que decirlo- ninguno de ellos lograra superar las cotas de caos y osadía sónica promovidas por aquellas bandas kamikaze que terminaron implosionando en el corazón del Downtown neoyorquino.


DNA: Ikue Mori, Lindsay y Robin L. Crutchfield


Prototipo de músico intelectual, la trayectoria de Lindsay sólo se puede comparar, tanto en lo referente a radio de acción como en longevidad, a la de su amigo David Byrne, cuyos discos también ha producido. "En realidad somos personalidades muy diferentes. El interés de David por la música no norteamericana es francamente encomiable, pero, aunque no lo parezca los motivos que le acercaron a ella son diferentes a los míos. Mis raíces musicales son brasileñas y anglosajonas; yo hago música brasileña y él incorpora elementos musicales de muchos otros países latinos. Lo mío es algo natural, lo suyo es algo adquirido con el tiempo. David no sólo absorbe influencias sino que edita también discos de esos artistas. Precisamente ahora estoy ultimando un proyecto para Luaka Bop, su discográfica. He producido a un músico angoleño afincado en Lisboa, Waldemar Bastos".




Brasil sigue encontrándose en su itinerario inmediato. "Tengo que grabar percusiones para mi próximo disco. Seguirá la línea de O corpo sutil aunque será más rítmico. Por eso viajaré hasta Bahía, donde registraré percusiones con músicos que conocí con Carlinhos Brown. Allí puedes encontrar percusiones que pueden contarse entre las más poderosas del planeta. El problema es capturar bien ese sonido. Grupos como Olodum se resienten de ello, sus grabaciones no hacen justicia a como suenan en directo". Lindsay asegura que Bahía es una de las más interesantes canteras musicales que puedan detectarse ahora mismo. "Parte de ese fenómeno tiene que ver con las escuelas de samba y con la gran cantidad de músicos que viven allí, creando e intercambiando ideas. No me extrañaría que allí surgiera un nuevo movimiento que termine influenciando al pop anglosajón. Hacer algo nuevo hoy en día es difícil. Hay muy pocas tendencias que se desarrollen en su entorno, aisladas de los media. El último ejemplo es el del jungle, no tuvo tiempo a evolucionar por sí mismo, fue descubierto y comercializado antes de que esto ocurriera".




Entre sus proyectos inmediatos, y con su lado ruidoso también satisfecho recientemente con el disco Aggregates 1-26, consistente en temas breves y catárticos, está el volver a trabajar con Peter Scherer, con el cual plasmó sus primeras inquietudes de mestizaje entre pop, ruido y bossa nova, firmando como Ambitious Lovers. Con Caetano Veloso no  tiene proyectado volver al estudio a corto plazo, aunque sí han grabado sólo algunas composiciones juntos, como la incluida en O corpo sutil. También traducirá al inglés un libro sobre el tropicalismo escrito por Veloso [Verdade Tropical, 1997]. "Quisiera que se difundiera más la riqueza creativa y artística reinante en Brasil durante aquellos años que marcaron mi adolescencia. Caetano, el tropicalismo, Jobim... fueron más importantes para mí que los Beatles o Hendrix. Cuando me instalé en Nueva York en los setenta me di cuenta de que muchas de las ideas que allí estaban consideradas como novedosas u originales habían sido puestas en práctica en Brasil diez años antes".



domingo, 20 de abril de 2014

Podcast: Las raíces del punk


New York Dolls


Como cualquier otra manifestación artística contemporánea, el punk no fue algo que surgió porque sí. Existieron unos antecedentes que prepararon el camino para que existieran grupos como los Ramones en Nueva York e, inmediatamente después, surgieran Sex Pistols en Londres. Para este programa me guié por varias antologías, todas ellas muy recomendables. Nuggets que editó Lenny Kaye en 1972 es una de ellas. From The Velvets To The Voidoids, banda sonora del libro homónimo de Clinton Heylin, fue otra. Pero sobre todo utilicé grupos seleccionados por Kris Needs en los álbumes Dirty Water.The Birth Of Punk Attitude y Dirty Water 2. More Birth Of Punk Attitude.

Puedes escuchar la primera parte del podcast dedicado a las raíces del punk aquí. Y la segunda parte aquí.

The Sonics


viernes, 18 de abril de 2014

Hablando con Royal Trux




Royal Trux  me parecen de lo mejor que ocurrió en la música alternativa de los 90. También creo que fueron el primer caso de dúo mixto implicado en la labor de recuperar las raíces del rock & roll, un claro precedente de casos como The Kills y The White Stripes. Y su cantante, Jennifer Herrema, tiene una de las mejores imágenes femeninas de la época, por no decir de los últimos 20 años. Hay imágenes en las que se convierte en el cruce entre Brigitte Bardot y Keith Richards. Eran demasiado salvajes para lograr un éxito masivo. Musicalmente eran indomesticables. Tenían aspecto de ser carne de conflicto, de vivir sumidos en una nuble narcótica. Terminaron, de mala manera y cada uno por su lado. Y grabaron una versión de Money For Nothing de Dire Straits que vale su peso en oro.
Cuando editaron su primer álbum en una multinacional tuve ocasión de hablar con Herrema por teléfono. La entrevista, que originalmente se publicó en Ruta 66, me resulta graciosa por todo lo anteriormente dicho, y también por lo lejana que me resulta tanto en la forma de abordarla como de redactarla. Cuando la recuperé me pareció un buen ejemplo para usar en mis clases sobre periodismo musical acerca de lo que no hay que hacer. Así y todo me parece divertida y, aunque no aporta mucho, solo por el hecho de verme escribiendo en 1995 he querido colgarla en el blog. Las correcciones de estilo han sido estrictamente las justas en esto que yo titularía Una entrevista con Royal Trux que ni fu ni fa.




Cats and Dogs (1993) no era precisamente el tipo de disco que haría que una multinacional llamara a la puerta de ninguna banda. Pero alguien supo ver bajo la música dislocada y consumida de Royal Trux vestigios de rock virgen. Jennifer Herrema, asegura desde su habitación en un hotel londinense que Neil Hagerty (antiguo componente de Pussy Galore)y ella siempre fueron conscientes de eso. Por eso han decidido sacar a la superficie sus dotes para el rock & roll, dejando en un segundo plano esa suciedad eléctrica intrínseca a una de las últimas formaciones forajidas del pop.
El quinto  álbum de RT se llama Thank you. Supone un cambio sustancial respecto a Cats and Dogs, pero puedes tener por seguro que nadie podrá  volverles la espalda por haber pulido sus maneras. Hagerty y Herrema no ocultan su simpatía por los viejos Stones, ni su intención de crecer como banda. Se han convertido en quinteto (con una sección rítmica compuesta por Chris Pyle, Robbie Armstrong y Dan Brown) y siguen siendo tan poco amigos de los convencionalismos estilísticos. Herrema considera Thank you el verdadero primer  álbum del grupo, el punto de partida correcto de un rock & roll borracho de aguarrás.

Royal Trux en una multinacional. Cuesta trabajo creerlo.
Nos gusta estar en un sello independiente, lo que pasa es que las limitaciones son siempre las mismas y llega un momento en el que creces y la idea de tener una multinacional detrás no suena tan mal. Tienen más medios, mejor distribución y los discos llegan a mucha más gente. Y la mayoría es la que manda...
No deja de tener su gracia: RT en el mismo sello de Janet Jackson y Simple Minds.
Fue Virgin quien mostró interés por nosotros. Geffen también anduvo detrás; nos enviaron billetes para que voláramos a Los Ángeles, hablamos con ellos y con otras casas, pero Virgin... Ya sabes, era la mejor.

¿Ha sido un cambio fuerte pasar de una indie a una major?
No, porque todo ha ocurrido de una manera natural. Llevábamos años en sellos pequeños, ya estábamos preparados para un cambio así. Creo que es lo mejor que podíamos hacer.



Thank you es vuestro disco más accesible. ¿Qué os ha hecho renunciar en parte a esa anarquía que ha formado parte de vuestro estilo durante tantos años?
En el fondo somos compositores. Hacemos canciones y nos gusta como salen, así que un día te preguntas, ¿por qué no hacer algo para que lleguen a más gente? Nos gustaría hacer música que pudiera gustar a alguien que no seamos nosotros, nuestros amigos o nuestras familias. No son canciones tan especiales ni personales, tienen posibilidades...

Hay quien insiste en consideraros como una banda experimental.
Básicamente somos una banda de rock & roll. Nunca he sabido qué responder ante esos comentarios. Llegó un momento en el que dejé de leer lo que se escribe sobre nosotros... Experimentales, sí, de alguna manera se puede decir que lo somos... porque intentamos cosas distintas, pero sólo eso. No somos una banda de jodidos colgados haciendo cosas raras...

Discos como Twin infinitives tenían un cierto toque experimental.
En el pasado hicimos algunas cosas un tanto autoindulgentes, aunque diría que nunca demasiado alejadas del rock & roll.

¿Qué te parecen los últimos discos de Black Crowes y Primal Scream?
No he escuchado el  álbum de Primal Scream, creo que hace unos años un tema suyo sonó bastante en Estados Unidos, pero la verdad es que no tengo ni idea... Los Black Crowes, les he escuchado en la radio. No son ni mucho menos lo mejor del mundo...

Siguen una línea paralela a la de RT, solo que vosotros aportáis un nuevo tratamiento que os aleja de la línea más clásica que siguen ellos.
Somos una banda americana, nos gusta la música sureña y toda esa historia. Crecimos con eso, es algo que llevamos incrustado. Pero no creo que seamos un caso único, hay más gente que hace lo que RT.


¿Por eso habéis grabado este disco en Memphis?
Tennessee está  a unas ocho horas de distancia de nuestra casa. El estudio era idóneo para nuestros planes; queríamos grabar el disco tocándolo en directo en el estudio y allí había espacio para meter toda la banda. Buscábamos un espacio amplio, como para meter una orquesta. Encontramos lo que buscábamos, y encima estaba cerca de casa.

¿Cuándo grabasteis el single "Mercury"?
"Shockwave rider" (la cara B de "Mercury") la grabé en el sótano de casa, tenía una vaga idea de lo que quería hacer y me puse manos a la obra. Y "Mercury" la hicimos durante una jornada libre de nuestra última gira americana, en un estudio de Los Ángeles. Con "Map of the city" (el single editado inmediatamente después) ya escribimos los arreglos con otra mentalidad porque RT había ampliado su formación. Habíamos estado de gira con esos músicos, la cosa funcionaba y empezamos a imaginar las canciones para ser tocadas por una banda completa.

Vuestro productor es David Briggs, que terminó fatal con Nick Cave durante la grabación de Henry's dream. ¿Cómo os fue a vosotros con él?
Nunca nos habíamos planteado tener un productor, es un trabajo que siempre hacemos Neil y yo. Esta vez se nos ocurrió hacer una lista de gente con la que nos gustaría contar. Briggs estaba el primero en la lista -no por ninguna razón concreta; le llamamos y como dio la casualidad de que estaba libre para hacer el trabajo, no tuvimos necesidad de seguir buscando.

¿Quiénes eran los otros nombres de la lista?
Glyn Johns, Bob Ezrin... No sé, era muy larga, y tampoco era una cuestión como para andar comiéndose el tarro... Tío, solo queríamos hacer un disco...



¿Qué supuso para vosotros trabajar con un productor "profesional" por primera vez?


Le invitamos a que viniera a nuestra casa en Virginia, para pasar un par de días. No nos arrepentimos. David es un creador nato, no es uno de esos diseñadores de sonidos que lo quieren cambiar todo sin aportar nada positivo a lo que quieres hacer. Queríamos evolucionar hacia algún punto que hasta entonces nos resultaba totalmente desconocido, y David se convirtió en un excelente punto de referencia. Es un tipo estupendo.

Desde 1987 RT se ha basado en el dúo que formáis Neil y tú, ¿qué‚ os hizo aumentar la formación a quinteto?
En cierto modo siempre hemos sido una banda. Los miembros cambiaban constantemente porque nunca terminaban de adaptarse a lo que buscábamos. Queríamos gente que fuera como nosotros, que sintiera la música de RT como algo más, como el reflejo de una forma de vida. Nunca tuvimos demasiada suerte al respecto.

Parece que eso va a empezar a cambiar…
Hemos encontrado gente con la que crecer. Entienden lo que hacemos y también porque‚ lo hacemos así. Dan, Chris y Robbie son de Jacksonville; les conocimos por medio del guitarrista que colaboró con nosotros en Cats and dogs, eran grandes fans de RT. Eso cambió las cosas, se trataba de músicos que conocían todos nuestros discos, que estaban totalmente metidos en nuestro rollo y que se morían de ganas por tocar con nosotros.

Aunque en Thank you se nota menos, vuestra música tiene un cierto feeling como de colocón. ¿Es simplemente parte de la leyenda que ha construido la prensa alrededor de la banda?
Hubo un tiempo... Quizá tiempo atrás hubieses tenido razón... Ahora... ¿qué más da, tío? Huh... No, no es importante.

¿Aceptas de buena gana que os incluyan en la dinastía de reinventores del rock que comenzó con Pussy Galore?

No, no. Nada, no tenemos nada en común con Jon Spencer y sus proyectos. Lo suyo es más cabaretero, ¿sabes a qué me refiero? ¿Boss Hog? Ese grupo es bastante malo. 




martes, 15 de abril de 2014

El concierto que unió a Divine, John Belushi y Dead Boys




Johnny Blitz fue acuchillado durante una pelea en las calles de Nueva York. Para poder pagar los gastos de la hospitalización del batería de Dead Boys, Arturo Vega, colaborador de Ramones, organizó un festival benéfico que se celebró en el CBGB entre los días 4 y 7 de mayo de 1978. El cartel estaba compuesto por numerosos músicos del underground neoyorquino, y también hicieron acto de aparición algunas de sus estrellas. Contortions, Suicide, Fleshtones, Richard Hell & The Voidoids y Ramones se sumaron a la causa.




Por supuesto, también estuvieron Dead Boys, que actuaron con su amigo John Belushi como batería invitado, cerrando su concierto con la intervención de Divine y Neon Women, para interpretar "Looking For A Kiss" de New York Dolls. Neon Women eran un grupo de burlesque cuya líder era entonces la novia de Stiv Bators. Tres años más tarde, Bators y Divine volverían a trabajar juntos cuando el cantante interpretó a Bo-Bo Belsinger en Polyester, de John Waters.




Blondie también ofrecieron sorpresas en su actuación. En  la parte final del concierto contaron con Robert Fripp, que se les unió para tocar “Sister Midnight” de Iggy Pop. Después interpretaron “I Feel Love”,canción que Fripp también intentó registrar en estudio con Harry comovocalista. La versión de estudio nunca llegó a ver la luz debido a la negativa de Chrysalis, la discográfica de Blondie.