viernes, 30 de mayo de 2014

Podcast: Versiones inesperadas (2)


Grace Jones. Foto: jean-Paul Goude

Como suele ser norma de la casa, las versiones con algo especial son más que bienvenidas en Nada Especial. En los últimos meses se han acumulado unas cuantas de esas versiones inesperadas, así que aquí están reunidas en un programa en el que Grace Jones canta por Gary Numan, Richard Hawley se apodera de Jesus & Mary Chain, Marc Almond se traviste de Madonna, Lightspeed Champion absorbe la tristeza de Amy Winehouse y Chvrches le dan un repaso al primer single de Bauhaus.


Puedes escuchar el nuevo podcast dedicado a las versiones inesperadas aquí

Lo-Fang

jueves, 29 de mayo de 2014

"Jack & Jill Party", de Pete Burns y Pet Shop Boys




Jack & Jill Party es una canción escrita por Pet Shop Boys que acabó cantando Pete Burns. Según explicó Neil Tennant, al poco de componerla descubrieron que era perfecta para el exvocalista de Dead Or Alive. Escuchando la maqueta grabada por el dúo, es evidente que la canción no encajaba bien con el estilo vocal de Tennant. En cambio, interpretada por Burns, la canción adquiere un aire casi amenazador, un efecto incrementado por la letra, que se vale del nombre de un juego erótico parecido a la botella. Jack & Jill Party apareció en 2004 en Olde English, uno de los sellos creados por Tennant y Lowe, fundadores también de Spaghetti Records y Lucky Kunst, este último destinado a sus colaboraciones con la videoartista y directora de cine Sam Taylor-Wood. La colaboración entre Burns y el dúo no fue más allá de este único single. Una lástima, teniendo en cuenta lo buena que es la canción, empapada por ese aire de depravación que la voz de Burns suele conferir a todo aquello que canta.



martes, 27 de mayo de 2014

Akron, meca del underground de finales de los 70





La ciudad de Akron cobró visibilidad para los aficionados al rock el día que Devo irrumpieron en escena. Se convirtieron en los embajadores pop de una ciudad industrial conocida por ser la meca de los neumáticos. Su cercanía con Cleveland, también parte de Ohio, fomentó el intercambio entre los grupos underground de ambas ciudades. Eels, Mirrors, Peter Laughner y, sobre todo, Pere Ubu se convirtieron en la gran aportación de Cleveland al periodo prepunk (el pospunk le debe músicos que emigraron a Nueva York como Robert Quine y Adele Bertei). Devo hicieron lo propio con Akron y, como ocurrió con tantas urbes (Manchester, Berlín, Boston, San Francisco…) en la era del punk, los sellos independientes propiciaron que muchos nuevos grupos se dieran a conocer y que se hablara de pequeñas escenas locales.




A muchos les sorprendía descubrir que Chrissie Hynde, la líder de un grupo tan British como Pretenders había nacido en Akron. Lo que no se difundió tanto es que su hermano Terry era un miembro activo de esa escena local, asociado sobre todo a 15-60-75 conocidos también como The Numbers Band. Por la formación de dicho grupo pasaron en sus primeros días Gerry Casale y Chris Butler, otra mente privilegiada del prepunk de Akron. Butler formó Tin Huey en 1973, un grupo que tenía más que ver con el jazz rock de Soft Machine y  Zappa que con los brotes de rock previos al punk.




Posteriormente, Butler creó The Waitresses, un grupo más convencional, que grabó para Ze Records e incluso llegó a tener éxito comercial. En Tin Huey también estuvieron Ralph Carney (tío de Pat Carney, de Black Keys, conocido por tocar el saxo con Tom Waits) y Harvey Gold, teclista que grabó un single en solitario en 1977 con I Keep A Close Watch, lo cual le convierte en el primer músico que versionó en estudio esa canción de John Cale.




El single de Gold fue publicado por Clone Records, el sello independiente que dio visibilidad a muchos de los grupos emergentes de Akron. El sello estaba regentado por Nick Nicholis, que también estaba al frente de Bizarros, que junto con Rubber City Rebels (de quienes Munster Records publicó un disco de estudio de 2002)  conformaban la facción rock del underground local. Parte de esa escena, unida a otros artistas de corte más pop como Rachel Sweet y Jane Aire & the Belvederes, fue retratada en el recopilatorio The Akron Compilation, publicado en 1978 por Stiff Records en Inglaterra, intentando capitalizar la atención por la que entonces, y gracias a Devo, fue considerada una de las ciudades más modernas.

viernes, 23 de mayo de 2014

Podcast: Canciones y teléfonos (2)

The B-52's. Foto: George DuBose

El teléfono también puede ser una poderosa herramienta sexual incluso en la era del cibersexo en la cual todo puede verse. Por eso mismo, la segunda parte del podcast dedicado a canciones y teléfonos me ha quedado un poco más sexual que la primera. Sobre todo las canciones de B-52’s y James White & The Blacks. Aunque nunca una canción podrá expresar la urgencia del deseo con la misma fuerza que la música y la letra de Call Me, de Blondie.

Puedes escuchar la segunda parte de Canciones y teléfonos aquí






jueves, 22 de mayo de 2014

Hablando con Marc Almond




Marc Almond volvió a actuar en Valencia en otoño de 2007, como parte del cartel del Heineken Greenspace. Vino para dar un concierto intimista, casi cabaretero, acompañado por Neal X y Martin Watkins, y con Baby Dee como invitada. Unas semanas antes hablé con él por teléfono para una entrevista que apareció en la edición de El País de la Comunidad Valenciana y cuyo material sobrante usé para otro previo en El País Semanal, cuando Almond regresó a España en primavera de 2008. El texto que viene a continuación es una síntesis editada de ambos artículos.


Pedirle a Marc Almond que se defina con una palabra no es fácil, pero sí es divertido. “Yo creo que soy erótico”, dice a carcajadas desde el otro lado de la línea telefónica, en su casa de Londres. “Erótico, emotivo...”, insiste, y uno añadiría adjetivos como valiente e imprevisible.  “Soy muy cambiante, paso por muchos estados de ánimo. Sí, pon que soy erótico [ríe]... bueno, y apasionado”.

 En 1982, cuando era la voz del dúo electrónico Soft Cell y gozaba de éxito mundial con Tainted Love, decidió ajustar cuentas con sus demonios creando Marc& The Mambas. El experimento rompía frontalmente con la rutina creativa del estrellato y le llevó allá donde otros ídolos pop jamás se hubieran atrevido a adentrarse. Y aunque cada tanto regresa al pop más asequible, sus discos siempre están dispuestos a abrir puertas a ese lado del universo habitado por Genet y Baudelaire. “Me apasiona tanto el underground como lo masivo, y siempre me he movido entre ambas posibilidades”. Después, cuando se hizo acompañar de los Willing Sinners, ya estaba enamorado de las ciudades mediterráneas. “Fueron una gran influencia en mi trabajo, especialmente Barcelona, donde estuve viviendo una temporada y donde grabé canciones de Mother Fist & Her Five Daughters”. Por aquella época, Almond descubría el flamenco, visitaba el cabaré Bagdad y hacía canciones con sabor portuario como Anarcoma, inspirada en el personaje de cómic de Nazario. “Empecé a usar influencias ajenas al rock y al pop como el flamenco y la chanson. Necesitaba crear una forma de expresión más intimista que conecta también con los conciertos acústicos que hago desde hace unos años. Canciones de pecado, desamor y romance. No he renunciado al formato del pop, pero ahora mismo me siento más cómodo en este tipo de concierto”.


Soft Cell

 Eran aventuras musicales en una carrera épica, inquieta y abierta a conocer estilos, a bajar del cielo al infierno tantas veces como ha sido necesario, y que a lo largo de los años han inspirado a otros artistas. Antony Hegarty declaró que nunca hubiese hecho música de no haber escuchado a alguien como Almond. “Que Antony diga eso me parece un halago enorme”, remata el artista británico, que en su día también luchó por reivindicar a personajes tan dispares y a la vez emparentados como pueden serlo Scott Walker y Jacques Brel.
Hace tres años, casi pierde la vida en un accidente de moto. Su regreso a los escenarios ha sido paulatino. “Desde entonces la música ha sido mi terapia y mi catarsis. Sigo recuperándome de las secuelas y por eso me siento más cómodo haciendo espectáculos acústicos más intimistas. Francamente, no me veo dando conciertos de música electrónica con Soft Cell. Nunca hay que decir “nunca” pero lo que necesito ahora es esto. Poco a poco voy ganando más confianza, una de las cosas que me produjo el accidente fue un miedo atroz al escenario. Aquel accidente me ha cambiado mucho. Antes le daba importancia a una serie de cosas, por ejemplo que la crítica me tomara en serio. Ahora ya no me importa. Quiero disfrutar de lo que hago, dejar de preocuparme, ver la vida desde su ángulo más positivo.”


Foto: Derek Ridgers

 Incapaz de componer tras el accidente, Almond decidió que su siguiente disco estaría compuesto por canciones ajenas que hablaran por él. Así se gestó Stardom Road, que tan sólo incluye un tema propio. Beauty (Will Redeem The World) [La belleza redimirá al mundo] es una frase de Dostievski que expresa perfectamente mi estado actual. Creo que los acontecimientos más trágicos nos ayudan a hacer otros que son maravillosos y que nos hacen concebir la vida de otro modo”. Poco antes de sacar el disco, aparecido el pasado verano, Almond declaró que no volvería a editar álbumes con temas propios. “Seguiré escribiendo, grabaré alguna canción, pero me parece mucho más interesante expresarme a través de las palabras y la música de otros, artistas que dicen las cosas mucho mejor de lo que yo soy capaz”. Las canciones de otros siempre han sido capitales en su obra. Soft Cell conocieron el estrellato gracias a la citada de versión de Tainted Love; dos meses atrás, Almond se encontraba en un escenario londinense con su autora, Gloria Jones, viuda de Marc Bolan. “Fue en un homenaje a Bolan. Nunca antes había hablado con ella pero sé que siempre ha sido reacia a interpretar la canción después de la muerte de él. Pero aquella noche aceptó que la cantáramos juntos. Un momento único y me temo que irrepetible”.

Marc & The Mambas, 1983

martes, 20 de mayo de 2014

Hablando con Baladista


Juan Carlos Fernández estuvo en Penélope Trip. Después pasó años sin grabar música, hasta que formó Dos Gajos. Con este proyecto dio comienzo una nueva etapa creativa caracterizada por un sonido austero que también marcó el disco de Matrimonio y su primera obra en solitario, titulada Baladista, que es también el nombre artístico elegido en esta ocasión.

La primera frase que cantas en este disco dice “todo sigue igual”. Por el tono de la música que haces a veces da la sensación de que a través de ella se expresa un deseo de que las cosas permanezcan como están. ¿Es así o es solo mi interpretación?
Pues no lo había pensado. No sé qué decirte. Tengo dudas al respecto. Es cierto que soy un poco reacio a los cambios, pero también soy consciente de que son inevitables y forman parte de nuestra vida diaria. Creo que la canción que mencionas habla de cierta nostalgia del pasado, que creo tener un poco idealizado, en contraposición con el presente y también con el  futuro, que intuyo va a ser muy feo. Espero equivocarme en eso. De todas formas, me gusta tu interpretación porque es distinta a la mía y aporta otro matiz más al resultado final. Eso es enriquecedor. En ese sentido, me gusta hacer letras abiertas a interpretaciones distintas. Es divertido.

Es una sensación que se mantiene en “Espejismos”.
Esta canción habla, creo, de la percepción que tenemos de la realidad.  Quiero decir que nuestra percepción de la realidad puede ser a veces irreal. Por un lado está lo que creemos ver o saber y por otro lo que es en realidad.  De todas formas, si tú tienes esa sensación, es bastante posible que haya algo de eso. Quizá inconscientemente. Lo que digo en las canciones proviene también de sensaciones o intuiciones y no sé si es analizable desde un punto de vista puramente racional. No trabajo las letras. No soy escritor. Solo pienso en voz alta mientras canturreo y toco la guitarra.

La repetición es un elemento fundamental en tus canciones.
Sí, es parte inherente de mi música. Cuando empecé a hacer canciones, hace unos siete años más o menos, escuchaba mucho blues y folk. Ambos fueron una fuente de inspiración. El blues es el género repetitivo por excelencia y yo lo usé como guía. También tomé prestado del blues y del folk el recurso de doblar la melodía de la guitarra con la voz. Luego está la sombra de Spacemen 3, que es muy alargada. Cuando los vi en directo en 1989 cambiaron mi percepción de la música y aún siguen influenciándome. De hecho, creo que me han servido de puente entre la música de mi tiempo y la música del pasado.





Javier Aquilué escribe en la hoja de promoción del álbum que es es como si estuvieras escribiendo constantemente el reverso de “Gracias a la vida”. ¿Compartes esa visión o es solo su interpretación?
Es una comparación muy ingeniosa y divertida.  Cuando la leí me desconcertó, pero luego me di cuenta de que puede que haya algo de cierto en eso. Parece ser que insisto en sacar a la luz el lado más agrio de mi experiencia vital o algo así. Supongo que tengo cierta tendencia a tirar por ahí y bastante facilidad para divagar sobre esas cosas. Aunque detesto el tremendismo, eso sí. Prefiero un enfoque que incluya el humor, si es posible.

¿El folclore hispanoamericano es una influencia en tu música?
Bueno, folclore hispanoamericano es un término demasiado amplio como para considerarlo “una” influencia, pero creo que intuyo a dónde quieres ir a parar.  Me atraen mucho los ritmos latinoamericanos, pero no tanto el folclore en general. No escucho mucha música latinoamericana,  pero cuando lo hago sí me gusta fijarme en las percusiones. Me encanta la calidez de esos ritmos en algunas músicas cubanas, por ejemplo,  o el ritmo de la bossanova. Esas cadencias rítmicas me gustan mucho y a veces intento incorporar esos aires a mis canciones, así que supongo que me influye, sí, pero en menor medida, creo, que otras músicas.
Acabo de recordar que el primer LP de Dos Gajos fue reseñado en Rockdelux bajo el epígrafe Rock Latino. Como lo oyes . Vivir para ver.  ¿Significa eso que ellos saben mejor que yo mismo qué tipo de música hago?

Cuando los críticos escribimos sobre tus canciones siempre citamos una serie de nombres. ¿Hay alguno o algún estilo que se nos haya escapado?
Supongo que sí, pero es inevitable. La opinión de un crítico sobre mi música no deja de ser el reflejo de la música que escucha ese individuo. Además, no todas mis influencias se reflejan en las canciones. Al menos no de una forma clara. Creo que sería mala señal que los críticos acertasen  de pleno en eso. Significaría que no lo estoy haciendo bien, por lo tanto, mejor así. Algo que sí me ha llamado la atención es la facilidad con la que los críticos asocian a Dos Gajos o a Matrimonio con otros grupos formados por un chico y una chica. Es lo primero que suelen mencionar y me parece de una pereza mental extrema.





Explícame la historia de Baladista, cómo, cuándo y por qué pones en marcha este disco.
 Hace un par de años me mudé a Barcelona. La enorme distancia física que me separaba de mi compañera en Dos Gajos, Esperanza, que sigue viviendo en León, hacía imposible continuar ensayando y grabando con cierta regularidad, así que empecé a ensayar con Gloria, mi novia, y las canciones que fui haciendo pasaron a formar parte del repertorio de Matrimonio, nuestro proyecto musical. Como tenía demasiadas canciones, decidí hacer algo al respecto y se me ocurrió un nuevo proyecto para darles salida, con un enfoque ligeramente diferente. Me apetecía enriquecer un poquillo las canciones con algún arreglo de guitarra, bajo y acordeón. También me apetecía cantar solo, para variar. Junté una serie de canciones, las grabé de esa manera y el resultado fue el nacimiento de Baladista. Decidí llamarlo así porque me pareció que la mayoría de las canciones tenían en común cierto aire melancólico, o cierto poso de tristeza. El término “balada” se suele asociar a la canción melódica ligera y un tanto acaramelada, pero es algo más amplio y no necesariamente asociado al mundo de la música. Creo que tiene que ver más bien con cierta temática crepuscular. Ahí vi algún tipo de conexión y seguí por ese camino.

Anteriormente grabaste un e.p. como Matrimonio y previamente estabas en Dos Gajos. Todos son proyectos distintos pero con un nexo muy fuerte, tanto que me pregunto por qué necesitas cambiar de formato.
Claro que hay un nexo. Todas las canciones son mías. Los distintos nombres vienen a cuento porque se trata de distintas personas que tocan y cantan conmigo en cada proyecto, y creo que lo que aportan es lo suficientemente personal como para hacer una distinción. En ese sentido, es bonito diversificar.



Dos Gajos


La economía sonora es una de las características de tu estilo. Decir las cosas con los medios imprescindibles, ¿es una filosofía o una necesidad?
Es mi manera de ser y hacer.  Decir que es una filosofía me parece ir demasiado lejos, aunque pueda haber algo de eso, pero no quiero plantearlo en esos términos porque eso implica que te asocien a ello de por vida. También tiene algo de necesidad, quizá por el hartazgo de grupos que se obsesionan con rellenar todos los huecos y se exceden con los arreglos.

Antes de Dos Gajos estuviste mucho tiempo haciendo música pero sin hacerla pública. ¿Cómo fue ese periodo? ¿Cómo es componer sin la presión de tener que enseñárselo a nadie?
Bueno, no fue tanto tiempo, en realidad. Empecé a hacer canciones en 2007 y la primera grabación de Dos Gajos data de julio de 2010. Ten en cuenta que hacer canciones y cantar era algo nuevo para mí y no quería precipitarme. Quería ser cauteloso, eso es todo. Además quería grabar con Rafa, en su estudio casero, por afinidad musical, y por entonces él estaba aún trabajando en la construcción de su casa-estudio, así que tuve que esperar bastantes meses. Esa presión de la que hablas no la conozco. Yo solo sé componer de una manera. Nunca me ha dado por pensar en los demás cuando estoy haciendo una canción. Tampoco cuando estoy grabando.




¿Por qué se te quitaron las ganas de hacer música?
Bueno, sentía que no tenía nada que decir. Después de Penélope Trip tuve un par de proyectos/grupos de música instrumental con amigos. Hay dos grabaciones por ahí, una de cada grupo. En 2001 me mudé a Londres y allí estaba demasiado ocupado intentado ganarme la vida como para pensar en tocar. Vivir en esa ciudad agotaba toda mi energía. Después me estabilicé económicamente pero ya me había acostumbrado a prescindir de esa faceta de mi vida.

Parece ser que con el tiempo acumulaste muchas canciones.
Sí, así es. Después de varios años de desgana y coincidiendo con mi regreso a Gijón, me volvió a apetecer tocar. Empecé a hacer música con amigos, pero por razones extra musicales aquello no cuajó. Fue entonces cuando empecé a cantar. No lo había hecho nunca antes. Supongo que me pareció que si yo mismo hacía canciones y las cantaba, ya no necesitaría depender de otros para tocar regularmente. Fue también entonces cuando empecé a tocar la guitarra con dos dedos, haciendo líneas de bajo y acordes a la vez, y desarrollando mi propia versión simplona del estilo fingerpicking. Creo que mi idea era evitar la necesidad de incorporar un bajista. Pensaba que así ya solo necesitaría un batería. En fin, una vez hecha la primera canción, empezaron a brotar sin descanso.

¿Es cierto que las canciones te salen del tirón, sin necesidad de meditar nada? ¿Qué es lo que has ido descubriendo en ellas una vez las tiene hechas y terminadas?
Sí, las suelo hacer muy rápidamente. Empiezo a tararear mientras toco y cuando tengo alguna melodía que me gusta, empiezo a canturrear. Es entonces cuando el monólogo interior hace acto de presencia y van saliendo las frases del subconsciente mismo, creo. Una palabra o una imagen desencadenan otra y así van surgiendo. No se trata de un proceso puramente intelectual, es algo más intuitivo. Yo no decido de antemano sobre qué quiero hablar. No construyo un texto, sino que dejo salir lo que llevo dentro así a bocajarro, y no suelo retocarlo mucho.
Todo esto hace que vaya descubriendo cosas a posteriori, ya sea por mí mismo o por comentarios de otras personas. Eso lo hace todo más interesante. Por ejemplo, fue mi novia quien un día me preguntó si me había dado cuenta de que en el primer LP de Dos Gajos no mencionaba ni un solo objeto en ninguna de las canciones. Me chocó eso, porque yo no era consciente de ello. Pero, efectivamente, así era. Da que pensar, ¿verdad? Estos pequeños detalles pueden tener una importancia singular, en mi opinión. En el segundo Lp del grupo solucioné eso mencionando un objeto, en una canción. También encuentro interesantes las conclusiones a las que llegan algunas personas cuando interpretan mis letras. La variedad de interpretaciones es en sí un aliciente. Me encanta.

La portada es Baladista es una buena transcripción gráfica de lo que expresan las canciones. ¿Dónde está hecha la foto? ¿La silueta es tuya?
Gracias. Opino lo mismo. Me parecía la imagen perfecta para ilustrar el contenido del disco. La silueta es mía, sí. La foto está hecha en Cabo de Gata.





viernes, 16 de mayo de 2014

Podcast: Canciones y teléfonos (1)


Foto: Mick Rock

Como dirían The Kills, el teléfono ya no es lo que solía. La tecnología ha hecho que las telecomunicaciones sean algo sencillo y le han quitado el romanticismo al hecho de hablar por teléfono. El teléfono ya no sirve solo para hablar con gente que está lejos, también sirve para enviar mensajes escritos, hacer fotos, buscar el banco más cercano. Y también sirven para hablar por hablar aunque no haya nada que decir.


Este programa de radio de Nada Especial está dedicado a los teléfonos y a las conversaciones que teníamos a través de ellos en otros tiempos, cuando hablar por teléfono sobre nada especial podía ser todo un arte, tal y como nos enseñó Andy Warhol. La primera parte del podcast incluye canciones de Lou Reed, Kraftwerk, Patti Smith, Jamie Lidell, The Fall y Love.

Puedes escuchar la primera parte del podcast aquí

Andy graba a Brigid mientras ésta habla por teléfono


martes, 13 de mayo de 2014

Cuando H.R. Giger convirtió a Debbie Harry en monstruo




KooKoo, el primer disco en solitario de Debbie Harry, no fue un álbum bien recibido en su momento. A pesar de haberse puesto en manos de Nile Rodgers y Bernard Edwards, que entonces estaban en el mejor de los momentos gracias al éxito de Chic. Blondie había empezado a entrar en su etapa de declive sin que nadie fuera todavía consciente de ello y KooKoo parecía una especie de prólogo a todo aquello. El disco, lejos de ser perfecto, tampoco era tan malo. Pero en aquel entonces lo único de él que pareció llamar la atención fue su portada, firmada por H. R. Giger.


Foto: Chris Stein


Debbie Harry y Chris Stein habían conocido al artista suizo dos años atrás en una galería neoyorquina. Desde entonces habían deseado trabajar con él, y más aún cuando descubrieron que Giger había empezado a escuchar a Blondie mientras trabajaba en Alien. De este modo, en cuanto se materializó el debut como solista de Harry, la primera opción para el diseño de la portada fue el suizo.




Usaron un primer plano fotografiado por Brian Aris, que Giger interpretó posteriormente, llevando el rostro de la cantante a su mundo. Realizó cuatro versiones de la imagen, de las cuales dos fueron usadas en el álbum. Poco después estas fueron motivo de polémica cuando la portada fue censurada por algunas cadenas de televisión inglesas. Y también por British Rail, que prohibió la publicidad del disco en sus andenes. La causa del rechazo eran los estiletes que atravesaban limpiamente el rostro de la cantante.


Foto: Chris Stein

La portada fue la antesala de una colaboración mucho más ambiciosa entre ambas partes. Stein y Harry volaron a Zurich para rodar dos vídeos promocionales en el estudio de Giger. Allí se encontraron con éste y su esposa Mia, ambos vestidos completamente de negro y pasaron cuatro días inmersos en el rodaje de los clips para Backfired y Now I Know You Know, donde la bella Harry acababa transformada en una de las espeluznantes criaturas del artista. Stein hizo un reportaje de la sesiones de trabajo que apareció publicado, junto a un texto suyo relatando la experiencia, en la revista de cómics Heavy Metal, la versión norteamericana de Metal Hurlant. La colaboración con Giger buscaba desvincular a Harry de la imagen que la hacía ser objeto de deseo antes que cualquier otra cosa. No logró su objetivo porque despojar a la artista de su magnetismo sexual es prácticamente imposible, pero propició una inesperada combinación de talento, la contraposición entre la sensualidad y el toque arty neoyorquino de Harry el mundo tétrico y fantástico de Giger. 



Bob Biggs y la portada del nuevo disco de Swans




Según Michael Gira, el nuevo álbum de Swans está dominado por la necesidad de hacer música tierna. De ahí el título, To Be Kind, aunque la música no es exactamente lo que uno describiría como tierna. Sí que tiene ese punto pastoral que tienen algunos discos de Gira en cualquiera de sus encarnaciones artísticas, y que casi siempre es el contrapunto al sonido violento y asfixiante que hizo del grupo una experiencia única desde su aparición.



Uno de los elementos más tiernos del disco son las imágenes de bebés del artwork. Rostros de niños sobre fondo dorado que rubrican ese deseo de calidez (sea esta cual sea) buscada por Gira. Lo más curioso es que los retratos de los niños están firmados por Bob Biggs. Biggs es artista plástico, pero sobre todo es conocido por haber fundado el fanzine Slash, que más tarde se convirtió en marca para un sello discográfico. Slash fue uno de los fanzines californianos que prestó atención al punk y la new wave. Por su parte, el sello fichó dio cobijo a algunos de los artistas fundamentales de dicha escena como X, Germs, The Blasters o Gun Club.




Biggs y Gira se conocieron cuando el segundo vivió en Los Ángeles, antes de crear Swans. Dice que durante años quiso usar una obra de Biggs para uno de sus discos, pero que éste siempre se negó a darle permiso. Treinta años después se ha salido con la suya. Los bebés de Biggs se han convertido en la imagen de To Be Kind, obra que, dicho sea de paso, también ve compensado su aspereza con presencia femenina. Si en el pasado esta tarea recayó en Jarboe, ahora son St Vincent, Cold Specks y Little Annie (que canta a dúo con Gira en la dulce “Some Things We Do”), además de la chelista Julia Kent, quienes aportan esa cuota de ternura.



sábado, 10 de mayo de 2014

Podcast: Canciones con preguntas que no tienen respuesta (2)


The Clash. Foto: Bob Gruen


¿Debería irme o debería quedarme? ¿Había algo que pudiese hacer? ¿Me quieres ahora? ¿Sueñas en colores? ¿Quieres bailar? ¿Quieres? Estas son las preguntas que The Clash, Breeders, Bill Nelson, Ramones, Franz Ferdinand y The Go Betweens se hacen en la segunda parte del programa de Nada Especial dedicado a las preguntas sin respuesta.

Puedes escuchar el segundo programa aquí


Ramones. Foto: Roberta Bailey


miércoles, 7 de mayo de 2014

El día que hablé con Verlanga

Con Pixies en Valencia, 1988, en la azotea de Arena. La señorita de las gafas es Mary, que trabajaba en Dro, el sello que publicaba los discos de 4AD aquí.


Verlanga una web que habla de la vida cultural en Valencia, labor que no deja de ser encomiable si tenemos en cuenta que, entre unos y otros, han conseguido que la vida cultural valenciana sea casi un empeño a cargo de pequeños focos de resistencia, que intentan que la ciudad acabe de morir de pena y aburrimiento. Su curiosidad y afán por que pasen cosas y que el mundo se entere (algo bien difícil cuando hablamos de Valencia, que a menudo es la primera en no interesarse mucho por lo que pasa en sus entrañas) transmite ilusión. Recientemente, Verlanga celebró su primer cumpleaños.


En el plató de "La edad de oro" con Alaska y Dinarama, hablando de "Deseo carnal", noviembre de 1984.


Verlanga difunde el talento local a través de la web y de eventos promovidos por ésta, como los conciertos Aperitiver. Lo hacen con buen gusto tanto a la hora de elegir los contenidos como de plasmarlos gráficamente. Hoy hace un año que publicaron una entrevista conmigo. Habitualmente las entrevistas las hago yo a otras personas, así que ponerse al otro lado de la grabadora siempre resulta una experiencia interesante aunque solo sea por eso, porque alteras tu papel y estás en la piel del que contesta. Ignoro si lo que yo puedo decir tiene algún interés para alguien, pero siempre es halagador encontrarte con gente que opina que sí.


Con David Bowie y mi amigo Remi Carreres en TVE, 1999.

La entrevista es un género que siempre tiene que luchar contra el tiempo porque corre el peligro de que el resultado final caduque. Cuando lees una entrevista que ya tiene tiempo siempre te sorprendes, bien porque las declaraciones siguen teniendo sentido, bien porque han perdido gran parte del mismo fuera del contexto temporal en el que fueron hechas. La vanidad y la curiosidad me llevan a recuperar mi entrevista con Rafa Rodríguez Gimeno de Verlanga, la cual puedes leer aquí. Las fotos que he utilizado para ilustrar este post son alguna de las que usaron ellos para la entrevista. Por cierto, yo que soy nefasto a la hora de titular algo, salvo cuando se me ocurren tonterías, adoro el título que le pusieron. 

lunes, 5 de mayo de 2014

El libro de Ian Svenonius sobre cómo montar un grupo de rock




David Byrne no es el único músico que tiene cosas que contar sobre cómo funciona la música. Ian Svenonius, glorioso creador de The Nation Of Ulysses, Make-Up, Weird War y Chain & The Gang, e impagable entrevistador en el programa online Soft Focus tiene ya traducido su segundo libro: Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock, editado por Blackie Books. En él, Svenonius desmitifica los motivos y los procedimientos que hacen que los grupos de rock existan. Fiel a su discurso revolucionario y anticapitalista, es una especie de manifiesto lleno de humor y mala gaita, con momentos muy divertidos. He aquí algunos de ellos:


Chain & the Gang. Foto: Gregory White

“Al oír la leyenda de una banda como la Velvet Underground, a la que el filisteo público de su época rechazó, uno no puede dejar de percibir una cierta presunción en sus entusiastas actuales, que sacan pecho orgullosamente por ser más adelantados, listos y entendidos que los contemporáneos de la banda. Mires donde mires, y prestando la suficiente atención, verás otra camiseta de la Velvet Underground que alguien viste con suma petulancia para demostrar que sabe un montón y que supera con creces a los espectadores originales de la banda”.




“La mitología sobre la actitud imprevisible de un productor puede otorgar una narrativa más digerible a un disco aburrido o simplemente correcto, de modo que los productores desequilibrados tienen más ofertas y se les paga mejor para que amenacen a los músicos con una pistola, se pasen dieciocho meses para mezclar una sola canción, defequen sobre la mesa de mezclas, etcétera.”


Foto: Luis Díaz Díaz


“Del mismo modo en que nadie puede ver ni oír realmente las cosas que hace, las bandas a las que uno conoce personalmente sonarán distintas a las que no conoce. Por ello, al principio es fundamental congraciarse con el público. Como un político en campaña, tendrás que besar bebés, codearte con la plebe y abrazar al personal. Más tarde, una vez, lograda la fama, deberás cambiar súbitamente y rehuir las multitudes”.




"[Las empresas de publicidad] También controlan lo que se escribe sobre un grupo mediante la distribución de lo que se conoce como "ficha", un documento redactado por la discográfica que resume la campaña de promoción del nuevo disco con un listado de "puntos clave". Por eso cundo el disco de una banda lo peta, todos los artículos que se escriben al respecto se parecen. Así por ejemplo, todos los medios dijeron que los Strokes les recordaban a los Ramones y a Television, aunque no presentan ningún parecido apreciable con esas dos bandas. la extraordinaria sumisión de la prensa a las órdenes de los publicistas demuestra lo poco que les importa a la mayoría de los críticos no ya los artistas sobre los que escriben, sino la música en sí".