miércoles, 2 de julio de 2014

Hablando con Bernardo Bonezzi





Esta entrevista con Bernardo Bonezzi se realizó por mail en 2012 y nunca llegó a publicarse.

Este es tu segundo álbum de canciones después de haber estado haciendo música instrumental durante muchos años. ¿Qué es lo que te inspira a volver a pensar en el formato pop y en escribir letras?
Aparte de mi obra como compositor para cine y televisión, durante la primera década de 2000 he editado tres discos de música instrumental, inspirados en las diversas horas del día. Sin embargo, a diferencia de la música cinematográfica, no estaba sujeto ni supeditado a ninguna imagen, con lo cual tenía absoluto control creativo. El primero fue La hora del lobo inspirado en la noche, el segundo La hora azul, inspirado en la mañana, y el tercero La hora del té, inspirado en la tarde. No se trató de una intención premeditada el hacerlos instrumentales, si no que en aquel momento sentía que tenía más que contar con la música que con las palabras.
Una vez terminada ésta trilogía, sentí la necesidad de expresar mis sentimientos también con palabras, y por eso mi siguiente disco fue El viento sopla donde quiere, ésta vez cantado. Fue interesante volver a escribir letras de canciones después de tanto tiempo sin hacerlo. Pese a todo, me di cuenta de que mi estilo en la redacción de letras seguía siendo el mismo que en mis comienzos musicales.

¿Se puede decir que La esencia de la ciencia es la continuación de El viento sopla donde quiere?
Supongo que toda mi obra es consecuencia de la anterior. Creo que El viento sopla donde quiere era un disco con canciones y arreglos muy interesantes, pero fue un proyecto malogrado, especialmente porque en el momento de la edición del disco, la distribuidora cerró, con lo cual los discos apenas tuvieron ocasión de estar en las tiendas. Reconozco, en cualquier caso, que era un disco algo difícil y minoritario, con canciones muy largas y complicadas para radiar. Sin embargo, en él se encuentra en especial una canción, titulada “Atardecer”, que, sinceramente, creo que es de lo mejor que he hecho nunca.
Yo hago discos por necesidad, no económica si no casi fisiológica de expresar ciertas ideas y sonoridades, y procuro, por lo menos en el inicio, no ponerme ninguna traba a la creatividad.
La Esencia de la Ciencia es el disco que más me ha costado hacer hasta el momento. Me puse a trabajar en él varias veces y al final lo acababa dejando porque no encontraba el camino adecuado en cuanto a sonoridad y tipo de instrumentación. Finalmente, al cabo de un tiempo lo recuperé y se me empezaron a ocurrir ideas de por donde podía tirar, y me puse a trabajar en él. Una vez que estuvieron claras las ideas, fue cuando empecé a trabajar con ingenieros de sonido diariamente. Se hicieron infinidad de mezclas y cuatro masterizaciones hasta que el disco sonó como lo había concebido. Me parece que el resultado final es una curiosa mezcla de electrónica y guitarras eléctricas.




¿Cuál es la esencia de la ciencia? ¿Qué papel juega ésta en estos tiempos de crisis económica y, sobre todo, de crisis de valores?
Supongo que la esencia de la ciencia es la curiosidad del ser humano para intentar explicar los fenómenos que ocurren en el mundo e intentar mejorar la calidad de vida. También puede ser la observación de lo que nos rodea. En éste sentido, vi hace años un documental fantástico de la BBC que estudiaba la relación entre el arte y la ciencia, ya que ambas parten de la observación de lo que tenemos alrededor.
En el momento en que vivimos, de falta de valores, supongo que lo lógico es creer en la ciencia. Sin embargo, ésta también empieza a fallar, y la física cuántica desmorona todas nuestras antiguas creencias… Creo que estamos en un momento en que tiene más sentido que nunca el aforismo de Bertrand Russell: “No quiero conocimiento, quiero certidumbre.”

Con este disco vuelves a los escenarios, ¿cómo te sientes?
Muy contento y excitado. Además me encanta ensayar, que es algo que no hacía desde hace muchísimos años. Como básicamente durante los últimos años me he dedicado a la composición, me provoca una enorme alegría el poder ahora tocar junto con otros músicos.

Háblame de la banda que te acompañará.
Pues es una historia curiosa donde intervino absolutamente el azar. Necesitaba un guitarrista solista pero que tocara en el disco, en cierto modo inspirado en el estilo de Robert Fripp. Así que puse un anuncio en Facebook, que decía más o menos así: “Tocas la guitarra eléctrica? Vives en Madrid? Te gustan Fripp y Belew? Te gustaría colaborar en mi nuevo disco? Si es así, por favor, envíame a xxxxx@xxxx.com tu currículum y datos de contacto. ¡GRACIAS!”
Tuve varias respuestas, pero de pronto me llamó la atención una persona que se declaraba fan absoluto de Fripp. Le contesté preguntándole si conocía el disco Scary Monsters de Bowie, ya que era de alguna forma lo que estaba haciendo, canciones pop con una guitarras insólitas… Me contestó que por supuesto que lo conocía y que también le gustaba mucho el trabajo de Fripp con Brian Eno. No me lo podía casi creer, ¡mi santísima trinidad: Bowie, Eno y Fripp! En fin, quedamos, tocó maravillosamente como se puede percibir en el disco y le hablé de la posibilidad del directo. En principio me dijo que sí, y ya llegado el momento de poner el proyecto en marcha, él me proporcionó al teclista y al batería, y yo encontré a un bajista. Así que ya estamos ensayando.


Bernardo Bonezzi y Tesa


¿Siguen siendo la complejidad del pensamiento y el comportamiento humano tus grandes temas de inspiración?
En algunas canciones sí, pero no en todas. No es casualidad que prácticamente mis directores de cine favoritos sean Ingmar Bergman, ya que nadie ha retratado nunca el dolor humano como él, y Eric Rohmer, que es el director que mejor ha mostrado la estupidez humana. Sin embargo, también me gusta escribir letras más abstractas y muy a menudo utilizo el sistema que empleaban los dadaístas, y más tarde William Burroughs, que consiste en recortar palabras o frases de distintas revista o periódicos e intentar reconstruir, mezclándolas, algo nuevo e imprevisto. En general utilizo mucho el azar en todos mis trabajos.

¿Te ves componiendo una canción simplemente divertida, incluso superficial?
Para empezar no creo que lo divertido y superficial esté reñido con un contenido interesante. Si te refieres a canciones de amor al uso, del tipo de “te quiero, me quieres, te quise, me quisiste, te dejé, me dejaste” etc., simplemente me aburren. Y aunque algunas de mis letras puedan parecer sesudas, en todo lo que hago hay cierto sentido del humor e ironía. Por poner un ejemplo, mi canción más conocida, “Groenlandia”, aunque lo pueda parecer, no es una canción de amor, y surgió de reflexiones muy profundas… Tampoco me gusta dar demasiadas pistas porque me gusta dejar un margen para que oyente interprete la canción cómo quiera. Y en el caso de La Esencia de la Ciencia hay por lo menos tres canciones divertidas e irónicas.

“Como en un espejo” está inspirada en tu amigo, el pintor Sigfrido Martín-Begué. ¿Le echas de menos?
Por supuesto, era uno de mis más cercanos amigos de toda la vida… Ahora, más bien que inspirada yo diría que dedicada al sentimiento de soledad que me provocó su inesperada muerte. La inspiración en sí, o más bien homenaje, es a la maravillosa película de Ingmar Bergman del mismo título. En éste disco especialmente, aunque algunas letras sean en primera persona, a menudo estoy interpretando a personajes, en éste caso a Harriet Andersson, protagonista de la película. Por suerte tengo muchos amigos y no me siento solo.

¿Cuál de todas las bandas sonoras que has hecho te ha dado más alegrías y satisfacciones?
Es difícil porque he hecho muchas… Pero supongo que debería decir Sin noticias de Dios, ya que con ella recibí un premio Goya.


Bonezzi y Sigfrido Martín Begué por Pablo Pérez Minguez



El álbum tiene un disco virtual de acompañamiento llamado Esencias, ¿en qué consiste y por qué lo has hecho?
Empecé a trabajar en el disco, que luego se convertiría en La Esencia de la Ciencia, allá por octubre de 2010. Según iba avanzando en la composición y arreglos de las canciones, sentí la necesidad de que éstas tuvieran unas texturas electrónicas, aprovechando las infinitas posibilidades que ofrecen los instrumentos virtuales y su fácil manipulación en el ordenador. De hecho, una vez que tenía las baterías y los bajos de las canciones, empecé a preocuparme de estas texturas. Fue un trabajo lento y minucioso, y según iba avanzando, sentía que iban adquiriendo una entidad propia, al margen de las canciones originales en sí. Obviamente, ya metido en la producción, añadiendo guitarras, voces, etc., estas texturas electrónicas iban perdiendo importancia y presencia. Finalmente, en las mezclas de La Esencia de la Ciencia, parte de estas texturas desaparecieron, y otras quedaron relegadas a un segundo plano, hasta dar con el sonido que yo buscaba para ese disco. Sin embargo, una vez terminadas esas mezclas, probé a cerrar todas las pistas excepto las de las texturas, y volví a sentir que tenían interés por sí mismas. Así que las volví a grabar a unos tempos más lentos y decidí editarlas bajo el nombre Esencias. Es un disco de lo que yo considero música ambient, más que new age, ya que, sin apenas melodías, va creando unas atmósferas que cada oyente puede utilizar de la forma en que prefiera.  De momento sólo va a estar disponible para descarga digital, pero no descarto la idea de hacer algunos CDs que estarán disponibles sólo en mi nueva Web, www.ikirumusic.com.

¿Crees que la historia le ha hecho justicia a Zombies?
Sinceramente creo que no. Aunque me halaga que la canción “Groenlandia” se haya convertido ya en un clásico de la música pop española, creo que Zombies eran mucho más que eso. Éramos un grupo increíblemente vanguardista, con ideas y sonidos completamente personales. He intentado en muchas ocasiones remasterizar esos discos y hacer una edición decente, pero al propietario de la obra, ahora mismo Sony, nunca le ha interesado.

Vives en el Madrid de Esperanza Aguirre y Ana Botella, ¿se refleja esto de alguna manera en tu música?
No, en absoluto. Es cierto que Madrid se ha convertido en una ciudad fea y aburrida, y hubiera sido estupendo que hubiera ganado unos Juegos Olímpicos. La Sra. Aguirre, en los últimos tiempos, ha intentado aprovecharse de “la Movida”, organizando exposiciones y eventos nostálgicos. En cuanto a la Sra. de Aznar, habrá que ver qué planes tiene para Madrid.

Todos los grupos del pasado se reúnen, se ha convertido en una de las reglas del mercado. ¿Te han propuesto reunir a Zombies?
Nunca me lo han propuesto y nunca lo hubiera aceptado. Supongo que la música que hago ahora es la que seguiría haciendo si existieran Zombies, pero con mejores músicos.