martes, 30 de junio de 2015

Podcast: Algunos álbumes más de 1980



Suicide


No os lo vais a creer, pero todavía me quedaban discos favoritos de 1980 para recordar en un podcast. Este es el último, palabra. Con  canciones de Talking Heads, Captain Beefheart, The Cure, Suicide, Prince y The Soft Boys. 

Puedes escuchar el podcast aquí


Prince




jueves, 18 de junio de 2015

Opinión: No estamos hablando de tu vecina





Hace unas semanas, Jorge Ortega me sugirió que escribiera una columna de opinión para Ruta 66. La columna se ha publicado este mes en el apartado de opinión. El título de la sección bajo el que periódicamente aparecerán dichas columnas es CÓMO APRENDÍ A DESCONFIAR DEL R&R. Esta es la primera que he escrito y habla sobre ese vicio tan feo de referirse a Velvet Underground como "la Velvet". Está publicada en el número de junio de Ruta 66.

No estamos hablando de tu vecina

Cada vez que lo escucho o lo veo escrito me da un vuelco el corazón. Soy consciente de que, como cualquier otro latiguillo que se precie, se contagia como un virus. Por eso hay que combatirlo como si de un gripe se tratara, con la misma mano dura con la que hay que combatir terminología tan chorra como ‘’selfie’’ o ‘’print’’ (con lo bien que suena autorretrato, caramba). Queridos lectores y lectoras, hagamos el esfuerzo, eliminemos ese tic tan feo de nuestro vocabulario, esa manía tan exclusivamente española de referirnos a The Velvet Underground como ‘’la Velvet’’. Si es aquí el único lugar donde a los Velvet se les llama ‘’la Velvet’’, será porque somos así de desenfadados. Pero da igual, suena como el culo. Una cosa es referirse a Electric Light Orchestra como la ELO, porque el nombre, traducido y sin traducir, posee un sustantivo femenino, la palabra orquesta. Velvet Underground, literalmente traducible como terciopelo subterráneo, carece de sustantivo femenino. El susodicho terciopelo se refiere al mapa secreto de las costumbres sexuales de los norteamericanos de principios de los años sesenta, analizadas por Mike Leigh, en el seudoensayo sexual en cuyo título se inspiraron Reed, Cale, Morrison y Angus McLise para bautizar a su grupo. Cuento esto para que quede bien claro que cualquier interpretación femenina del nombre del grupo neoyorquino no es más que un simple capricho. Imagino que el origen de esta licencia, de este toque familiar, procede de ese momento en que en España aún no estaba muy claro dónde empezaba la modernidad y donde moría la mentalidad hippie. A finales de los setenta, este país tan desesperadamente necesitado de aire fresco se aferraba a cierta terminología. El pasotismo y los canutos se convirtieron en expresiones que denotaban que uno estaba en el lado en el que había que estar, y eso incluía llamar a Lou Reed “Loulou” o decir únicamente “Jim” cuando se hacía referencia a Jim Morrison, como si nos hubiésemos puesto tibios de tripi con él día sí, día no. Alguien en algún momento debió pensar que decir ‘’la Velvet’’ quedaba la mar de transgresor, con ese artículo femenino que no venía a cuento pero que sí otorgaba un aire de gran familiaridad a aquel que lo usara. En una era en la que VU era un grupo maldito y desconocido, prohibido e ignorado, decir ‘’la Velvet’’ implicaba que eras el más cool del barrio, por conocer a un grupo tan guai y demostrar además tu dominio sobre la materia refiriéndote a ellos como si fueran tu prima o tu vecina. Prueba a llamar a Roxy Music ‘’la Roxy’’ o a Sonic Youth ‘’la Sonic’’. ¿Por qué nos parece bien que los Velvet sean ‘’la Velvet’’? Son uno de los grupos más importantes que ha dado el rock y, afortunadamente, aún conservan un halo de misterio que les hace ser legendarios. Ese absurdo giro costumbrista —y encima, con regusto hippie— no tiene nada que ver con ellos. Por favor, hagamos un esfuerzo para erradicar esta costumbre tan ordinaria. Entre todos seguro que somos capaces de lograrlo.


VU en la Cinematheque, NYC, 1966. Foto Fred W. McDarrah

jueves, 11 de junio de 2015

Podcast: Las colaboraciones sí funcionan (1)



F.F.S.



Cuando Franz Ferdinand y Sparks se pusieron de acuerdo para grabar un disco juntos, la primer canción que los Mael enviaron a sus nuevos socios fue "Collaborations don't work". Una máxima que en este caso tiene una excepción, aunque no sea la única. Este podcast está dedicado a otras colaboraciones que también funcionan.



Stephen Malkmus con Elastica



Puedes escuchar el podcast aquí